Cuando le preguntamos a Óscar Gómez, fundador de Clicko, qué había cambiado desde que tiene Claude conectado a su Sage 200, no habló de tecnología. Habló de cómo trabaja ahora:
Óscar Gómez, fundador de Clicko, cliente de Claude para Sage 200.
«Ahora me comunico hasta menos con la gente de administración, porque antes les pedía cosas y ahora ya no se lo pido a ella: se lo pido a Claude.»
Óscar Gómez, fundador de Clicko
Las preguntas de cada día
Las preguntas que hace Óscar no son de ciencia ficción. Son las de cualquier gerente:
¿Cómo vamos de facturación?
¿Qué albaranes hay pendientes?
¿Cómo están los saldos y el pool bancario?
¿Y las remesas?
¿Cómo vamos de tesorería a dos meses vista?
Antes, cada una era una petición a alguien, un listado y una espera. Ahora es una pregunta y una respuesta, con sus datos de Sage 200. Y, como dice él, Claude te construye directamente algo bonito para que lo puedas ver o enseñar.
El coste de un informe que ya no hace falta pedir
Óscar lo resume con otra idea que nos parece clave: tener a una persona desarrollando cuadros de mando con indicadores ha perdido un poco el sentido, cuando la pregunta se puede hacer directamente. Lo que de verdad ha cambiado es la agilidad y la rapidez para obtener la información.
Una de las preguntas que más nos hacen sobre Claude para Sage 200 es si hace falta saber de inteligencia artificial, o conocer las tablas de Sage 200, para sacarle partido.
Óscar Gómez, fundador de Clicko, empresa de ciberseguridad, partner de Sage 200 y cliente nuestro, lo contestó así:
Óscar Gómez, fundador de Clicko, cliente de Claude para Sage 200.
«No necesitas pilotar. Simplemente, con que alguien como K2 te lo conecte y te dé cuatro pautas de cómo tienes que operar… Es un 10. Es la IA en tu ERP.»
Óscar Gómez, fundador de Clicko
Lo difícil lo hacemos nosotros
Conectar una IA a un ERP de verdad tiene su trabajo: saber dónde está cada dato en Sage 200, prepararlo para que la IA lo entienda y hacerlo sin tocar ni poner en riesgo tu servidor. Eso lo hacemos nosotros, que llevamos más de veinte años con Sage 200.
Lo fácil es tuyo: preguntar
A ti te queda la parte que nadie hace mejor que tú: preguntar por lo que de verdad te importa de tu empresa. Con tus palabras, sin manuales y sin curva de aprendizaje. Te damos cuatro pautas y ejemplos de preguntas por departamento para empezar.
Hay testimonios que explican mejor que cualquier ficha técnica lo que hace un producto. Este es uno de ellos.
Hablando con David Etxarri, director financiero de Beca Grafic, sobre lo que le había supuesto conectar Claude a su Sage 200, nos contó esto:
David Etxarri, director financiero de Beca Grafic, cliente de Claude para Sage 200.
«Es como cuando vas conduciendo de noche y lloviendo en un coche antiguo, con mala suspensión, malos frenos, malos focos… No ves nada y tienes que llegar. Y de repente alguien te pasa las gafas, y además tienes un coche con buena suspensión, buenos frenos y una iluminación de primera. Y dices: no es que vaya a llegar al sitio, es que además voy a disfrutar del camino.»
David Etxarri, director financiero de Beca Grafic
Llegar ya no es el problema
Un director financiero siempre acaba llegando: el cierre sale, el informe para el comité sale. El problema es cómo: exportando listados, cruzando hojas de cálculo y repasando fórmulas a última hora. Es conducir de noche con malos focos.
Con Claude conectado a Sage 200, la pregunta se hace con tus palabras y la respuesta llega con tus datos: cómo va un cliente frente al año pasado, quién te debe más, qué familias pierden margen. Las gafas, los frenos y los focos.
Y además, disfrutar del camino
Lo que más nos gusta de la frase de David es la segunda parte. Cuando el dato llega en segundos, se puede preguntar más, tirar del hilo y entender por qué pasan las cosas, en lugar de pelearse para obtenerlas.
Solemos hablar del ahorro de tiempo, de la precisión o de la capacidad de análisis de la IA. Pero casi nunca de su mayor efecto secundario.
En nuestra charla con David Etxarri, director financiero de Beca Grafic, lo resumió con humor y total sinceridad:
David Etxarri, director financiero de Beca Grafic, cliente de Claude para Sage 200.
«Esto tiene un peligro… y es que te haces adicto.»
Y es completamente lógico. Cuando llevas años peleándote con exportaciones pesadas, cruzando hojas de cálculo interminables y buscando errores en fórmulas para entender los márgenes de tu empresa, probar algo que lo hace en segundos cambia por completo tu forma de trabajar.
Cómo se engancha uno
Pasa algo curioso, y se repite en casi todas las empresas:
Empiezas pidiéndole un resumen de las ventas del mes.
Al ver la rapidez, le pides que te cruce esos datos con los márgenes o con el stock.
Y acabas conversando con tu ERP para detectar fugas de rentabilidad que antes no veías.
Cuando te acostumbras a tener un copiloto financiero que te contesta al momento con los datos de tu empresa, ya no hay vuelta atrás a los procesos manuales.
El otro día, en una demo de Claude conectado a Sage 200, tuve un déjà vu.
Me acordé de un cliente de hace muchos años, cuando implantábamos otro ERP. Le enseñábamos a una persona de administración a hacer una oferta: producto, cantidad y precio. Cuando terminaba, se iba a un Excel donde guardaba sus precios históricos y metía la cantidad. Y no se conformaba: cogía una calculadora de rollo de papel y repetía la operación, paso a paso, para comprobar si el Excel había calculado bien.
En la demo de Claude reviví exactamente lo mismo. Yo hablaba de estrategia y de decisiones de dirección, pero el cliente quería datos de diario. Le hizo a la IA una pregunta muy simple y se hizo el silencio en la sala. A los pocos segundos asintió: «Es correcto. El dato es el mismo».
Estaba validando. Y me parece muy bien.
Las tres fases de adoptar la IA en tu empresa
Nos llenamos la boca hablando del futuro, pero lo vital es que el sistema sepa de qué hablamos y que los datos de base sean buenos. Por eso, adoptar la IA tiene tres fases, y conviene no saltarse ninguna:
Validación. Preguntas de las que ya sabes la respuesta: lo que te debe un cliente, lo que vendiste el mes pasado. Intentas pillar a la máquina.
Eficiencia. Cuando ves que no falla, le pides cruces que antes te llevaban horas: ventas frente al año anterior por familia, clientes que compran menos, márgenes por artículo.
Estrategia. Solo cuando te fías del dato, le preguntas por el rumbo del negocio: dónde centrarte esta semana, qué ha cambiado, qué huele mal.
Recreación de una respuesta de Claude con datos de ejemplo
Ojo: la IA puede ser muy «pelota»
Si le haces preguntas con trampa o le aprietas, puede dar un giro de 180 grados para darte la razón. Por eso el valor de conectar Claude a Sage 200 no es que la IA dirija tu empresa: es que analiza lo que de verdad ha pasado en tu negocio, con los datos de tu Sage 200, sin opiniones. Y sin poner en riesgo tu Sage 200, porque las consultas no van contra tu servidor.
Al mando sigues tú
Claude es un consultor brillante al que le puedes preguntar sin filtros. Pero hacen falta gerentes con criterio: si Claude te da un dato, investiga, tira del hilo, exige más. La IA pone la velocidad; el instinto y la decisión los pones tú.
Un consejo para empezar: haz primero las preguntas cuya respuesta ya sabes. Cuando veas que el dato cuadra, ve a por las que nunca te has atrevido a pedir porque costaban un día de Excel.
Todavía me acuerdo de cuando los comerciales tomaban los pedidos con papel y boli. Luego llegaron los terminales y las tablets, y quien sacaba una delante del cliente parecía estar haciendo algo sofisticadísimo. Hoy es lo normal.
La siguiente normalidad ya está aquí: el pedido por voz.
Cómo es un pedido por voz
El comercial habla con el Asistente de Claude desde el móvil, con sus palabras, como hablaría con alguien de la oficina:
«¿Qué es lo que más me compra este cliente?»
«¿Y qué me pidió la última vez?»
«Ponle lo mismo, y súbele a veinte las cajas de tornillos.»
Claude busca al cliente y los artículos en Sage 200. Si hay dos parecidos, le pregunta cuál es. Le resume el pedido y, con su «sí», el pedido queda listo y entra en Sage 200 con los precios y descuentos de ese cliente, en la siguiente sincronización.
Imagen con datos de ejemplo
Sin libreta y sin teclear al volver
El pedido se hace en la visita, delante del cliente.
No hay que pasarlo a limpio al volver a la oficina.
Los precios y las condiciones los pone Sage 200, los de ese cliente.
Qué necesitas
Claude conectado a tu Sage 200 y el Asistente activado, con permiso para grabar pedidos. Te lo dejamos funcionando.