«¿Te queda?» Es la pregunta que más veces oye un comercial. Y si no puede contestarla en el momento, el pedido se enfría: «te llamo luego», una llamada a la oficina, alguien que lo mira en Sage 200 y devuelve la llamada.
Sage 200 sabe la respuesta. El problema es que Sage 200 está en la oficina y el comercial, delante del cliente.
Hay dos maneras de llevarlo en el bolsillo.
1. Con el Portal vendedores
Tu comercial entra desde el móvil, elige el cliente y busca el artículo. Junto a cada artículo tiene el botón del stock:
- Le enseña el stock por almacén, con lo comprometido y lo pendiente de recibir.
- Con «Ver al momento», le pregunta a Sage 200 en ese mismo instante.
- Con el botón del precio, ve el que aplicaría Sage 200 a ese cliente, con sus descuentos.
- Y si el cliente dice que sí, hace el pedido o la oferta ahí mismo, y llega a Sage 200 en pocos minutos.

Funciona también sin cobertura: el pedido se prepara igual y se envía al volver la red. El stock y el precio al momento son opcionales y los activa tu empresa.
2. Preguntándoselo al Asistente de Claude
Si tu comercial prefiere hablar, se lo pregunta al Asistente de Claude desde el móvil, con sus palabras: «¿Cuántas cajas de tornillos del 8 me quedan en el almacén central?» o «¿A cuánto le sale a este cliente si se lleva cincuenta?». Con el permiso de stock y precio en tiempo real, el Asistente lo consulta en Sage 200 en ese momento. Y si el cliente se decide, le dicta el pedido.
Lo que cambia en la visita
- El comercial contesta en el momento, no «luego».
- Nadie en la oficina deja lo que está haciendo para mirar un stock.
- El pedido sale de la visita hecho, con los precios de Sage 200.
Lo cuento con más detalle en la app de pedidos para comerciales y en los pedidos por voz.
Para saber más
¿Lo vemos con tus datos? Te lo enseñamos con tu Sage 200.