El pedido, dicho en voz alta. Y entra en tu Sage 200.
Tu comercial está en la calle o delante del cliente. En vez de apuntarlo para teclearlo luego, se lo dice a Claude desde el móvil, y el pedido entra en tu Sage 200.
Con tus palabras, delante del cliente
Sin códigos de artículo ni pantallas. Se lo dices como se lo dirías a alguien de la oficina:
Desde la app de Claude, en el móvil o en el ordenador. Y también le puedes preguntar por el último pedido de un cliente, su ficha o lo que te debe.
Lo que hace por ti
Pide hablando
Le dices el pedido con tus palabras y lo graba en tu Sage 200, con tu cliente y tus artículos.
Lo de siempre, a la primera
«Lo mismo que la última vez»: los mismos artículos y unidades que su último pedido. Antes te lo enseña.
El precio, el suyo
El precio y los descuentos, los de ese cliente en Sage 200. Los pone tu Sage 200 al grabarlo.
Si duda, te pregunta
Si un artículo se parece a dos de tu Sage 200, te pregunta cuál es.
En cualquier mostrador
Una farmacia, una librería, una óptica o una tienda de informática: donde se toma un pedido de pie, se puede dictar.
Para quién
Comercial
«¿Cuánto tiempo se me va buscando artículos y tocando opciones en la tablet?»
Tu cliente
«¿Por qué tarda tanto en tomarme el pedido?»
Dirección
«¿Cuánto rato de cada visita se va en la pantalla y no en el cliente?»
Lo que no te prometemos
- Que funcione sin cobertura. Claude necesita conexión para hablar con tu Sage 200.
- Que lo entienda todo a la primera. Si duda entre dos artículos, te pregunta.
- Que entre en el mismo segundo. El pedido entra en tu Sage 200 en la siguiente sincronización.
- Stock ni precios en la conversación. El precio lo pone tu Sage 200 al grabar; el stock no lo consulta.
- Cifras de ahorro. No las tenemos medidas, así que no te las damos.
Díctale tu primer pedido
Te lo enseñamos con tus clientes y tus artículos de Sage 200.
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