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Segunda entrega de nuestras conversaciones con directivos que usan Sage 200 con Claude, la IA de Anthropic, conectada a sus datos. Esta vez, con David Etxarri, director financiero de Beca Grafic, una empresa que fabrica productos químicos y además revende otros productos, todo gestionado en su Sage 200.

David es de los que más ha exprimido Claude. En la sesión no habló tanto de lo que le pregunta como de algo más útil para quien empieza: cómo le enseña a Claude a trabajar como su empresa.

«Es adictivo»

David Etxarri: «Es adictivo… es un avance impresionante».

Te ayuda tanto, te agiliza tanto, comete tan pocos errores… y todo lo que le cuentas, si lo ordenas, se va a acordar perfectamente. Es un avance impresionante.

David Etxarri, director financiero de Beca Grafic

La clave está en esa última frase: si lo ordenas. Eso es exactamente lo que enseñó.

Un proyecto para cada tarea

David no trabaja con una sola conversación para todo. Tiene un proyecto de Claude para cada tarea: uno para grabar pedidos, otro para márgenes y ventas, otro para presupuestos. Cada proyecto lleva sus propios ficheros de contexto: unas notas que le dicen a Claude qué leer primero, cómo se llaman las cosas en su empresa y qué tiene que tener en cuenta. Y lo curioso: esas notas las ha escrito el propio Claude, a partir de lo que David le iba explicando.

Ricardo Palacio, de Vara del Rey, que estaba en la misma sesión, lo hace de otra manera: con un proyecto en la web de Claude y las instrucciones escritas en el propio proyecto (en qué campo van los kilos, cómo se llaman sus clientes, que primero le proponga el pedido y no lo grabe directamente). Las dos formas funcionan; lo importante es darle a Claude el contexto de tu empresa una vez, y no en cada pregunta.

Un ejemplo: litros, unidades y bidones

En la sesión, David hizo una prueba en directo: tres pedidos para un mismo cliente con tres direcciones de envío, dichos con sus palabras. Claude identificó bien las tres direcciones, los productos e incluso avisó de que uno no tenía stock (en su caso, eso lanza una necesidad de fabricación, así que le pareció bien).

Pero se equivocó en una cosa: Beca Grafic vende sus productos químicos por litros, aunque el cliente los pida «por bidones», y el resto por unidades. En el proyecto de márgenes y ventas eso ya se lo había explicado y Claude lo hace perfecto; en el de pedidos, todavía no. Los proyectos son independientes: lo que aprende uno no lo sabe el otro.

La solución es una línea en las instrucciones del proyecto de pedidos: «los productos de esta familia se venden siempre en litros; si te piden un bidón de 200, son 200 litros». A partir de ahí, lo graba bien.

Lo que viene: permisos y más áreas

La conversación terminó en lo que más les preocupa a los dos para dar el siguiente paso: que cada persona vea solo lo que le toca. El conector es el mismo para todos, pero cada usuario tiene sus permisos: un comercial puede preguntar por ventas sin ver la contabilidad, igual que en un CRM cada uno ve su parte. Y David quiere ir más allá de lo comercial: conectar también la fabricación.

Lo que nos llevamos de esta conversación

  • Ordena el contexto: un proyecto por tarea, con sus instrucciones. Claude se acuerda de todo lo que le dejas escrito.
  • Cuando falla, se le enseña una vez: una línea en las instrucciones y no vuelve a pasar.
  • Cada empresa habla su idioma: litros o bidones, kilos o cajas. Claude aprende el tuyo.
  • Los permisos van por persona: cada uno ve lo que necesita.

Si quieres saber cómo empezó David, tienes el caso de éxito de Beca Grafic y el «peligro» del que nadie te avisa. Y la conversación anterior de la serie, con Ricardo Palacio, de Vara del Rey.

Gracias, David, por enseñarlo tal cual.

Para saber más

¿Lo vemos con tus datos? Te lo enseñamos con tu Sage 200.