Solemos hablar del ahorro de tiempo, de la precisión o de la capacidad de análisis de la IA. Pero casi nunca de su mayor efecto secundario.
En nuestra charla con David Etxarri, director financiero de Beca Grafic, lo resumió con humor y total sinceridad:
«Esto tiene un peligro… y es que te haces adicto.»
Y es completamente lógico. Cuando llevas años peleándote con exportaciones pesadas, cruzando hojas de cálculo interminables y buscando errores en fórmulas para entender los márgenes de tu empresa, probar algo que lo hace en segundos cambia por completo tu forma de trabajar.
Cómo se engancha uno
Pasa algo curioso, y se repite en casi todas las empresas:
- Empiezas pidiéndole un resumen de las ventas del mes.
- Al ver la rapidez, le pides que te cruce esos datos con los márgenes o con el stock.
- Y acabas conversando con tu ERP para detectar fugas de rentabilidad que antes no veías.
Cuando te acostumbras a tener un copiloto financiero que te contesta al momento con los datos de tu empresa, ya no hay vuelta atrás a los procesos manuales.
¿Estás preparado para correr el «riesgo»?
Para saber más
¿Lo vemos con tus datos? Te lo enseñamos con tu Sage 200.