Vender en el mostrador desde la pantalla de Sage 200 es ir casilla a casilla: el artículo, la cantidad, el descuento. Y los TPV de siempre llevan su propia facturación y su propio inventario, que luego hay que cuadrar con Sage 200.
Un TPV conectado a Sage 200 evita las dos cosas: es una caja rápida, y lo que vende va a Sage 200.
Cómo es vender con la caja
- Pasas el código de barras y sigues. Con «sin cantidad», cada pasada del lector suma una unidad.
- Los artículos, los precios y el IVA son los de tu Sage 200.
- Cobras con tus formas de pago (tarjeta, metálico con el cambio calculado…) y la caja queda lista para el siguiente cliente.
- Si tienes que atender a otro, aparcas la venta y la recuperas después, también desde otra caja.

La venta llega a Sage 200
Cada venta llega a Sage 200 como albarán, al cliente de contado o al cliente de Sage 200 que elijas. Si quieres, Sage 200 lo factura en el momento; si no, la factura la haces en Sage 200 como siempre. La caja no espera: la venta se graba en la caja y llega a Sage 200 por detrás.
¿Queda en el almacén? Con un botón
Sin salir de la venta, el botón 📦 pregunta a Sage 200 el stock de ese artículo en ese momento, por almacén.
Tus clientes de mostrador, con nombre
Los clientes de mostrador dejan de ser anónimos: con su ficha (móvil, correo, preferencias y si aceptan recibir comunicaciones) sabes cuántas veces te compra cada uno, cuánto y cuándo fue la última vez. Para campañas, eventos o lo que se te ocurra.
Arqueo, devoluciones y panel de ventas
- Arqueo de apertura y cierre por forma de pago, con la diferencia en verde o en rojo, y arqueo a ciegas si lo quieres.
- Devoluciones, que van a Sage 200 como albarán en negativo.
- Panel de ventas al momento, por día, por artículo o por vendedor.
Lo que todavía no hace
Para que no haya sorpresas: hoy no tiene puntos ni fidelización, pago mixto, datáfono integrado ni balanza, y no funciona sin conexión a internet. Lo tienes todo en el manual.
Para saber más
¿Lo vemos con tus datos? Te lo enseñamos con tu Sage 200.